Vallés hiela a los manifestantes en la sede del PP con un dato demoledor

Vallés pone como ejemplo las protestas del 15-M contra los grandes partidos y como después ganó con mayoría absoluta el Partido Popular.

Conoce bien el paño y sabe que no siempre la voz de la calle es la que luego se pronuncia en las urnas. No quiere decir con esto Vicente Vallés que no haya razones sobrada para que los votantes y simpatizantes del Partido Popular manifiesten su descontento con Pablo Casado.

Al contrario, el columnista de La Razón y presentador de Antena 3 Noticias tiene claro que argumentos para estar descontento con el líder popular los hay a patadas. Sin embargo, el periodista de Atresmedia recuerda muchos antecedentes en los que las protestas tuvieron un efecto contrario al deseado:

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Las decisiones no se adoptan en función de quién dispone de mejores cuerdas vocales para gritar más fuerte, ni de quién tiene la habilidad de reunir a más personas para protestar. Hay procedimientos y, en última instancia, hay votaciones.

Cierto es que algunas ocasiones esas protestas han conseguido sus fines:

Desde los tiempos del ‘pásalo’ a pocas horas de las elecciones de 2004, hemos asistido a tensiones similares: los ‘indignados’ que insultaron y agredieron a los parlamentarios catalanes en 2011, la convocatoria que rodeó el Congreso en 2012 y, después, en 2016 para evitar una investidura, o los militantes del PSOE que se concentraron frente a la sede socialista de Ferraz al grito de ‘no es no’ contra la gestora enemistada con Pedro Sánchez.

Pero, precisamente es ese aspecto, resalta Vallés, el de tener que pasar por las urnas, el que luego suele deparar sorpresas entre quienes pensaban que tenían ya todo atado y bien atado para propiciar un cambio:

Los sindicatos paralizaron España el 14 de diciembre de 1988 contra Felipe González, y Felipe González ganó las elecciones por mayoría absoluta diez meses después. El movimiento del 15-M ocupó las calles en 2011, y siete meses después Rajoy también ganó por mayoría absoluta.

Incluso, apunta el presentador de la segunda edición de las Noticias de Antena 3, hay quienes creen que por crear doctrina en las redes sociales todo va a ponerse a su favor:

Y, si trasladamos la protesta a las redes sociales, algún partido ha comprobado últimamente que se estrella en las elecciones a pesar de que controla las discusiones –y el acoso– en Twitter. La calle y las redes circulan por una vía y, a veces, las urnas van por otra.

De ahí que, a pesar de que las protestas en el exterior de Génova 13, la sede del Partido Popular, hayan sido la mar de ruidosas, tal vez, sentencia Vallés, no se cumplan al 100% los deseos de los militantes para que cambien las cosas en la cúpula de la formación:

Ahora, militantes y simpatizantes del PP muy enfadados –y con buenos motivos para estarlo– han intentado condicionar el devenir de su partido ocupando la calle Génova a voz en grito. La democracia representativa –la democracia, sin más– tiene un problema.

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