Un caótico año con vida limitada tras el estado de alarma

Ha pasado un año desde que se declarara el Estado de Alarma en España y confinamiento domiciliario. Las consecuencias han sido terribles.

Hace un año, entraba en vigor el Estado de Alarma decretado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Ese decreto cambió por completo el estilo de vida de los españoles y nos vimos abocados a un encierro domiciliario sin precedentes en la historia. En un primer momento se pensó que en 15 días iba a estar todo controlado, pero el confinamiento domiciliario se alargó durante 3 meses. Este encierro quebró la economía, quebró las rutinas sociofamiliares y salvó vidas a la vez que generó muchos problemas de salud (ansiedad, obesidad, miedo a salir al exterior, depresión, etc.)

Un año después los españoles siguen vivienda bajo un estado de alarma, aunque menos restrictivo que el de la primera ola. Un año caótico políticamente hablando, donde las contradicciones, los cambios de opinión y las decisiones tardías han centrado los telediarios cada día. La consecuencia de este caos político es un aumento del desempleo, colas del hambre y un aumento de la deuda pública nunca antes visto.

Con la llegada de la vacuna parecía que todo estaba solucionado, pero una vez más, la realidad nos ha dado de bruces. Pedro Sánchez asegura y aseguró que este verano el 70% de la población iba a estar vacunada, pero la realidad es que ha día de hoy solo hay un 3,3% de la población completamente inmunizados. Es decir, en 4 meses se pretende vacunar a un 66,7% de la población.

Desde marzo del pasado año, el consumo de psicofármacos se ha disparado por la fatiga pandémica, que ha incrementado el estrés, la ansiedad o las alteraciones del sueño, y que, según los expertos, van a ir a más debido a la resistencia a pedir ayuda ante esos trastornos mentales y a que son problemas que tardan en aparecer.

Estos doce meses de pandemia y confinamientos se han multiplicado las listas de espera en psicólogos y psiquiatras para tratar los síntomas depresivos o problemas relacionados con el duelo patológico, lo que provoca mucho retraso en el inicio de tratamientos terapéuticos y farmacológicos para revertir los problemas mentales.

Sin duda, este año pasado tendrá unas consecuencias muy duras para todos los españoles y que muy probablemente nuestros hijos sigan viviendo.

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