Sánchez quiere forzar unas elecciones generales en 2022

Pedro Sánchez y Moncloa están valorando la convocatoria de elecciones generales en 2022 para afianzar su cargo y librarse de Podemos

Los socios se Sánchez y en especial el PNV creen que la tensión dentro de la coalición ha cruzado ya una raya que sólo puede llevar a que las generales se convoquen antes de que venza la Legislatura. La fecha perfecta para salir beneficiado el PSOE es el próximo año.

A pesar de que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2021 se han aprobado Moncloa no quiere que Pedro Sánchez repita lo que le sucedió al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero entre 2010 y 2011. Lección aprendida: hay que convocar elecciones antes de que estalle con su máxima fuerza la crisis económica y social que deja la pandemia.

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Sánchez todavía tiene por delante unos meses de descompresión, en los que la inyección de los fondos europeos y la vacunación masiva le permitirán construir un discurso en positivo y de esperanza, aunque la situación económica sea mala. Pero será peor después, cuando Bruselas apriete con las reformas, haya que aprobar medidas impopulares y que no contarán en ningún caso con la solidaridad de Podemos y, además, terminen los efectos anestesiadores del primer impulso económico europeo y de las medidas aprobadas por el Gobierno de coalición.

La tensión entre la parte socialista y morada ha traspasado en lo político y en lo personal límites que para los socios del Gobierno tienen ya difícil marcha atrás. La obligada puesta en escena no oculta un mayor desinterés socialista por las andanadas de Podemos, casi un dejar hacer en un camino que lleve a justificar en el futuro la ruptura. Y del lado de Podemos también se han aparcado prudencias que antes tenían a la hora de vociferar las discrepancias.

Moncloa mete presión sobre el PP, para, a su vez, meter presión sobre Podemos, o al menos ésta es la teoría oficial. Dicen que, si hubiera acuerdos con el PP, entonces, supuestamente, Podemos se avendría a rebajar una guerra que implica tener a la oposición dentro del Consejo de Ministros. Pero al final es un juego de postureo, y quienes están en el día a día en la negociación con Moncloa intuyen que por detrás se prepara la justificación de una obligada ruptura por interés electoral. En este análisis estratégico hay que tener en cuenta las elecciones autonómicas y municipales, que tocarían en 2023, y la Presidencia del semestre europeo, que España asumirá durante el segundo semestre de ese mismo año. Hay una regla, no escrita, por la que nunca se celebran elecciones en un país durante la Presidencia, y por calendario, las próximas generales tocarían en noviembre de 2023.

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