Sánchez promete a Bruselas recaudar 65.500 millones de € más en impuestos hasta 2025

El Programa de Estabilidad 2022-2025 enviado a Bruselas calcula que los impuestos ascenderán a 361.260 millones de € en 2025, 65.490 millones más que en 2021. 

El afán recaudador de Pedro Sánchez no tiene límites. Lejos de considerar la propuesta hecha por Feijóo de realizar rebajas fiscales, el Gobierno quiere seguir rompiendo récords en la recaudación de impuestos de familias y empresas.

Según el Programa de Estabilidad 2022-2025 enviado a Bruselas este viernes, el Ejecutivo calcula que los ingresos fiscales por impuestos ascenderán a 361.260 millones de euros en 2025, 65.490 millones más que a cierre de 2021.

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Desglose de subidas

Ya para este año 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez prevé que la recaudación se incremente en otro 7%. Recordemos que en 2021 aumentó ya un15%. El objetivo es recaudar este años 317.657 millones. ¡Hay que pagar muchos chiringuitos y prebendas!

Para los años siguientes, el Ejecutivo espera que «los impuestos crezcan a unas tasas de 5,7% en 2023;, 4,0%, en 2024; y 3,5%, en 2025. Esto conllevaría alcanzar en este último año los 361.261 millones de euros frente a los 335.819 millones de 2023», explica en el documento enviado a Bruselas.

El impuesto estrella es el IRPF. Sí, ese que pagan todos los ciudadanos, incluidos los que alcanzan un mínimo de rendimientos. Este es el trato social que finalmente practica siempre la izquierda. El Gobierno asegura a Bruselas que tendrán una «tasa de crecimiento del 5,9%, 5,5% y 4,9% para 2023, 2024 y 2025 respectivamente, alcanzando, al final de la serie, el montante de 181.310 millones de euros frente a los 163.722 millones de euros de 2023». En opinión del Ejecutivo se trata de una «ralentización» de la recaudación por esta tasa.

«Por figuras, la recaudación por el Impuesto de Renta sobre Personas Físicas y el Impuesto sobre la Renta de No Residentes, al igual que en el caso de los impuestos directos a nivel agregado, presenta una ralentización del crecimiento los restantes años, siguiendo el mismo perfil cíclico de la remuneración de asalariados y del empleo», dice.

Por su parte, el documento admite que «el Impuesto de Sociedades, en cambio, experimentará un repunte de crecimiento en el 2023, para luego crecer a tasas dinámicas, pero algo más moderadas».

Rebaja del crecimiento

Les ha costado reconocerlo, pero, por fin, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha sido consciente de que frenazo económico. Ha explicado en una comparecencia pública para presentar el Programa de Estabilidad, donde ha rebajado su previsión de crecimiento económico del 7% al 4,3%. Así mismo, comentaba que todo el incremento de la recaudación se producirá por la inercia de la subida del PIB.

Es decir, que el incremento de la recaudación se producirá sin subir nuevos impuestos… ¿alguien se lo cree?. Porque la reforma fiscal prometida por Montero está a la espera de que mejorase la economía -los expertos fiscales ya entregaron su propuesta-. Las subidas de impuestos ya se han producido en 2021, que el Gobierno enumera en el documento enviado a Bruselas: tasas Tobin y Google, seguros, IVA de las bebidas azucaradas, limitación al 95% de la exención para la repatriación de dividendos a las multinacionales españolas…

Reducción del déficit

La reducción del déficit y de la deuda pública prevista en el Programa de Estabilidad también están limitadas al crecimiento del PIB, ya que tampoco prevé ajustes de ningún tipo. Confía en la mejora de las cifras de empleo por dos vías: promete a Bruselas crear 1,5 millones de trabajos equivalentes a tiempo completo hasta 2025, y que el Mecanismo RED reduzca el desempleo estructural en 280.000 personas. Y junto a la mejoría de los ingresos por el incremento del paro, la reducción del gasto público: primero, por la reducción de las prestaciones al haber menos gente en paro -tasa inferior al 10% en 2025-, y segundo, por el fin de los gastos sanitarios derivados el coronavirus.

Sí promete en el documento subir las gastos en Defensa para adecuarse a la petición de la OTAN de invertir el 2% del PIB en 2030: dos décimas de PIB en 2023 -repartida en remuneración de asalariados, consumos intermedios e inversión- y una adicional en 2024 y 2025 -para reforzar el personal-. También elevar los sueldos de los empleados públicos con arreglo a la inflación a partir de 2023 -las pensiones ya desde 2022-.

Al final del periodo el déficit se situaría en el 2,9% y la deuda pública, en el 109% del PIB. Todo, como han reconocido, por la «inercia» de la mejora del PIB. Esto me recuerda a «El cuento de la lechera«. El Gobierno espera que todo pase y que los problemas se vayan solucionando solos. Eso de dejarlo todo en manos de los demás es muy de Pedro Sánchez.

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