Otra «trampa» de Sánchez: incluye el uso de las mascarillas en el decreto de pensiones

Incluye la paga de las pensiones al decreto de las mascarillas para forzar el sí del Congreso y tener libertad de quitar y poner la mascarilla sin pasar por el Congreso

El PSOE tenía difícil aprobar el polémico decreto de las mascarillas en exteriores. Ahora mismo, no hay ningún país en Europa que mantenga su obligatoriedad. Ya fue una norma criticada por la mayoría de los socios de Gobierno cuando se aprobó.

Pero el Gobierno lo ha vuelto a hacer. Ha repetido una maniobra que ya es habitual en esta legislatura cuando Sánchez ve que se le tuercen los planes. Ha introducido en el decreto una difícil de rechazar y que no guarda ninguna relación con la mascarilla: la conocida como paguilla de las pensiones. El objetivo es presionar a los grupos y forzar su voto a favor. Son los denominados decretos ómnibus, censurados ya hace meses por toda la Cámara.

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La aprobación del decreto era prácticamente imposible. Vox ya anunció, incluso, que no cumpliría el decreto; Ciudadanos no vio ninguna base científica al uso de la mascarilla en el exterior y el PP condicionó su voto a recibir un informe científico del Ejecutivo español que respalde la medida, y que no ha llegado. Pero es que entre sus aliados, también existían recelos. Más País y Compromís tenían decidida su abstención. EH Bildu consideró que no tiene respaldo científico ordenar la mascarilla al aire libre. El PDeCAT ha sido muy crítico y cree que el cubrebocas da una falsa sensación de seguridad.

Pero para Sánchez, si se puede hacer, se hace. Al incluir la obligatoriedad del uso de mascarillas en las calles con una medida en favor de los pensionistas, condiciona el voto. «Cómo se puede tumbar una ayuda a las personas que más lo necesitan». El decreto, por tanto, será convalidado en el Congreso el martes próximo, en el último día del plazo que da la Constitución, salvo sorpresa mayúscula. Y lo será gracias a un ardid controvertido. «Trampa», dice una fuente. «Chantaje», dice otra. «Qué cara más dura», zanja una tercera. La incomodidad es notoria. Por si hubiera pocos incendios entre el Gobierno y sus socios.

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