La Policía canaria denuncia el descuido de la seguridad ciudadana por atender disturbios en centros de acogida

La Policía denuncia falta de efectivos y medios para controlar la situación en Canarias.

Más de 7 mil inmigrantes ilegales siguen alojados en dispositivos de acogida y hoteles en Canarias, según datos del propio Ministerio de Migraciones. La ‘gestión’ de la crisis migratoria y la decisión del Gobierno socialcomunista de convertir a las islas en guetos, donde los inmigrantes no pueden salir ni entrar, ha generado una situación insostenible.

Desde Benimad se han contado decenas de situaciones de violencia en las calles canarias, reyertas dentro de los centros de acogida, peleas, ataques con ácido, etc. Esto hace que tanto la Policía Nacional como la Local, que apoya al cuerpo nacional, se está viendo desbordada.

Las principales asociaciones de policías locales han denunciado que están asumiendo competencias estatales en materia de seguridad y que acaban acudiendo permanentemente al auxilio de las Policía Nacional o de la Guardia Civil cuando estos se ven superados por las continuas reyertas y episodios de violencia que se producen en estos centros de acogida.

La carencia de medios y efectivos hace que se descuide las funciones principales de la Policía, ya que no dan a basto para garantizar una seguridad ciudadana y a la vez seguridad en los centros de acogida.

En el campamento de inmigrantes ilegales de Las Raíces, donde se produjeron los graves disturbios hace una semana, hay alojados cerca de 2.000 inmigrantes ilegales, y el cuerpo policial de La Laguna a pleno rendimiento asciende a 200 agentes, así que su queja es tan comprensible como poco exagerada: “Tuvimos que acudir a las Raíces en una proporción de 20 a 1, así que como no puede ser de otra manera si los agentes tienen que acudir a este tipo de actuaciones es imposible que puedan atender las necesidades de su municipio”, explican fuentes cercanas

El ministro de Migraciones, José Luis Escrivá, asegura que los inmigrantes alojados en hoteles irán en breve a campamentos, y la mayoría de los inmigrantes no quieren ir a lugares donde saben que ha habido desórdenes en protesta por las condiciones de vida. La Policía avisa de que la conclusión será la misma: habrá nuevos disturbios, seguro, en las calles o en los campamentos, y al final los policías locales de Canarias deberán dejar de atender a sus vecinos para controlar esos disturbios.

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