La empresa de seguridad desconfía de Correos: Exige vídeos que prueben el fallo

La empresa de seguridad ha aclarado que su vigilante es un experto y pide a Correos los videos de clasificación postal para verificar si hubo fallo

El sábado 24 de abril, el jefe del área de Seguridad de Correos ya tenía resuelto el misterio de las tres cartas-amenaza con 7 balas recibidas por diferentes miembros del Gobierno, entre ellos el podemita Pablo Iglesias. El jefe de Correos mandaba un escrito al director general de la empresa de seguridad que tiene empleado al vigilante. El responsable único de la brecha de seguridad era su trabajador y exigía su retirada inmediata del servicio.

Si las cámaras de Correos grabaron al vigilante mirando fijamente a su monitor o al menos correctamente posicionado en su lugar de trabajo habrá que buscar una explicación alternativa al simple despiste. ¿Y eso por qué?, ¿por qué no pensar en el fallo humano? Es posible, si no fuera porque este vigilante es el menos oportuno de esa plantilla para estimarse que cometió un error tan abultado.

Lo llamativo del asunto es que el vigilante señalado por Correos no sólo tiene experiencia en los sistemas de radioscopia, sino que además es uno de los mejores de la plantilla en esas evaluaciones aleatorias que las máquinas emiten como medida de control de calidad.

Es posible que por ello la empresa accediese a apartar al trabajador de su puesto tras la petición de Correos, pero no lo ha sometido a ningún tipo de suspensión ni de empleo ni de sueldo. Para eso quiere culminar su propia investigación y eso necesita tiempo y varios factores que el jefe de Seguridad de Correos obvió en su escrito.

La empresa quiere los vídeos y los registros del escáner con los datos de su trabajador. Quiere ver que lo que entra en la máquina se corresponde con lo que aparece en el monitor de ésta y apreciar si las 7 manchas azules alargadas con inequívoca forma de bala pasan por la vista de un vigilante experimentado y hábil.

La versión de Correos es que tres cartas-amenaza de un mismo buzón acabaron en la misma caja, colocadas de tal manera que todos los proyectiles eran visibles a la vez sin que ningún otro objeto sospechoso rivalizara con ellas. Por cierto, las manchas oscuras en forma de ‘u’ que trufan la foto del escáner son atribuibles a unas hebillas de la propia saca de Correos, según han explicado expertos en radioscopia a este periódico.

Ahora la empresa estatal debe poner a disposición de la subcontrata de seguridad tantos medios como ésta solicite para investigar el error, o no, de su trabajador. A la postre son responsables subsidiarios por no haber detectado las cartas-amenaza y se juegan su contrato.

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