Illa huye antes de la auditoría por la gestión de la pandemia

La auditoría por la gestión de la pandemia por Coronavirus al Gobierno, previsiblemente empezará en abril y finalice en agosto de 2021.

En el mes de agosto de 2020 un grupo de expertos, en la revista The Lancet, solicitaban al Gobierno una auditoría urgente de la gestión de la crisis de la Covid-19 por parte del Gobierno y las Comunidades Autónomas. Salvador Illa, ministro de Sanidad, en septiembre, aceptó el órdago y dijo que se sometería a ella.

Esta auditoría busca responder la pregunta de: ¿Cómo es posible que España a pesar de tener uno de los mejores sistemas de Salud del mundo, sea uno de los más castigados por la pandemia?

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Illa se reunión con los expertos mostrándose muy “abierto” y “cercano”, pero dejó claro que “no le pareció bien” el contenido de la carta. Finalmente, llegaron al acuerdo de comenzar cuanto antes dicha auditoría y no esperar a que terminase la pandemia. Pues así se podrían corregir cosas antes de que cueste más vidas.

Pero la realidad es muy diferente. Por el momento no ha comenzado dicha auditoría urgente y no lo hará hasta abril, esperándose tener los resultados en agosto. Es decir, casi un año después de la petición urgente y la aprobación por parte de Illa de esa propuesta. Algo que se aleja mucho de lo prometido en la reunión de octubre.

Los expertos reconocen que los contactos con el Gobierno han cesado: “No les ha interesado hablar del tema”.

“Propusimos la evaluación independiente para afrontar la segunda ola del coronavirus y con suerte llegará para la quinta”, advierte Joan Carles March, uno de los investigadores que firmaron la carta de ‘The Lancet’

“La distancia ha sido cada vez mayor, con menos interés por parte de Sanidad”, apunta Joan Carles March, exdirector y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP). “Una cosa que planteábamos que fuera urgente no se va a hacer con urgencia”, critica March: “En estos momentos, no veo que el tema esté encima de la mesa”. Por ello, cree “difícil” que la evaluación pueda estar terminada en plazo y con celeridad, una demora a la que se suma la incertidumbre de la marcha de Illa: “No sabemos a quién van a poner y cuál va a ser la postura”.

De esta forma Salvador Illa evita ensuciar su imagen antes de las elecciones catalanas y poder obtener los máximos escasos posibles. Si cumplieran lo prometido probablemente salgan a la luz cosas que los españoles no conocemos y que le pudieran hacer dimitir. Pero el Gobierno ha jugado bien y ahora, salga lo que salga, dará igual porque tendrán la excusa de que el nuevo Ministros, que aún desconocemos, no estaba en el cargo entonces.

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