Estalla la guerra entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias

El Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias está al borde de la ruptura. La guerra entre PSOE-Podemos se ha recrudecido.

El Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias está al borde de la ruptura. La guerra entre PSOE-Podemos se ha recrudecido ya que Iglesias no está dispuesto a que Pedro Sánchez le ningunee buscando otras alianzas parlamentarias tras la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Y es que, como pública Economía Digital:

El vicepresidente segundo tiene ‘la mosca detrás de la oreja’ desde diciembre porque, lo que hasta entonces había sido concesiones por parte del presidente del Gobierno, hoy todo son darle largas cuando no portazos, como el ocurrido este jueves en la sede del Ministerio de Transportes.

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Allí, el secretario de Estado de Agenda Urbana y Vivienda, David Lucas, mantuvo una tercera reunión con la secretaria de Estado para la Agenda 2030, Ione Belarra, y le comunicó que la Ley de Vivienda que se va a llevar al Consejo de Ministros no facultará a los ayuntamientos y las autonomías a poner un tope en los alquileres, tal como se comprometieron ambos partidos de la coalición en el documento que habían firmado en diciembre el ministro José Luis Ábalos y el propio Iglesias para desbloquear la negociación presupuestaria.

Ante este nuevo fiasco del PSOE a Podemos, en la formación morada aseguran lo siguiente:

“Lucas nos lo comunicó, no negoció nada, tenía instrucciones… Pues que tengan claro que, o la ley lleva esos topes al alquiler, y medidas contra los desahucios, o no contará con el voto de los 35 diputados de Unidas Podemos”.

Este encontronazo se produce cuando queda solo una semana para que venza el plazo negociador que se habían dado. Habrá que ver si Sánchez se atreve a desafiar a su vicepresidente segundo llevando el proyecto de ley al Consejo de Ministros la próxima semana y si Iglesias se rebela ese mismo día en La Moncloa o espera a la tramitación parlamentaria en el Congreso.

El PSOE no está dispuesto a ceder a las pretensiones de Podemos. Y es que los morados quieren obligar a Sánchez a aceptar medidas como el impuesto a la vivienda vacía o a la obligación de los grandes propietarios de poner en alquiler para vivienda social el 30% de su parque. Los socialistas, por su parte, apelan al “grave problema de seguridad jurídica” que acarrearía poner límites a la propiedad privada desde el Estado cuando el Tribunal Constitucional sentenció recientemente contra la invasión en la propiedad privada que supone la legislación catalana.

Las espadas están en todo lo alto y, aunque tanto el PSOE como Unidas Podemos son conscientes de que una ruptura significa elecciones anticipadas, ninguno de los dos socios de coalición ignora la gravedad de lo sucedido esta semana por el apoyo de Podemos a los manifestantes radicales en Madrid y Barcelona. Sánchez se guarda la baza de un pacto de Estado con Casado y sin Iglesias, pero a esta hora nadie en Ferraz ni en los territorios piensa que los de Podemos vayan a quedarse como unos simples espectadores del inminente nuevo reparto institucional.

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