Asesinaron a Miguel Ángel Blanco para lograr el acercamiento de presos y con Sánchez lo han conseguido

Marimar Blanco: «Por culpa de Sánchez tengo que convivir con los asesinos de mi hermano en Madrid»

Hoy, domingo, el rey Felipe VI celebraba el homenaje institucional a Miguel Ángel Blanco. Llamaba a «perseverar» en su recuerdo «para que la unidad nos convoque en torno a nuestra historia reciente, para que el espíritu de Ermua nos recuerde cada día, el valor de la paz, de la vida, de la libertad y de la democracia». Todo esto sucede en plena polémica por la indecente ley de «Memoria Democrática» que el Gobierno de Pedro Sánchez, presente en el acto, ha pactado con Bildu, los herederos del aparato político de ETA.

En el homenaje también han intervenido la hermana de Miguel Ángel Blanco, Marimar Blanco, el lehendakari, Íñigo Urkullu, Pedro Sánchez y miembros del Gobierno, y el alcalde de Ermua, Juan Carlos Abascal. También ha estado presente el presidente del PP y líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. No han acudido, en cambio, el ex presidente José María Aznar, ni representantes de Vox y tampoco asociaciones de víctimas como la AVT o Dignidad y Justicia, muy críticos con la gestión de Sánchez y su política penitenciaria. Por su parte, Bildu no ha participado, pese a hacerlo en años anteriores, por la asistencia del Rey.

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Mari Mar Blanco muy crítica

Marimar Blanco, hermana de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP asesinado por ETA en Ermua hace 25 años, ha dejado claro al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en presencia del rey Felipe VI que sus socios y la organización terrorista ETA «son la misma cosa».

Marimar ha reproducido algunas de las consignas que los demócratas gritaron contra aquel crimen de la banda, como «Vascos sí, ETA no» o «Sin pistolas no sois nada». Y también: «ETA y HB -hoy Bildu- son la misma cosa», ha enfatizado Marimar Blanco sobre los herederos del brazo político de los terroristas que hoy pactan con Pedro Sánchez, quien ha presenciado el discurso en primera fila junto al monarca en el pabellón de Ermua Miguel Ángel Blanco.

Además, en relación con la controvertida ley de Memoria Democrática que Sánchez ha pactado con Bildu, Marimar ha lanzado al jefe del Ejecutivo socialcomunista: «La justicia y la verdad deberían ser siempre la prioridad de un Gobierno, lo contrario ni es justo ni es decente», ha enfatizado, pidiendo que la memoria recoja la «historia de víctimas y verdugos».

El chantaje hoy se cumple gracias a Sánchez

El 10 de julio de 1997 ETA secuestraba al concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco exigiendo al Gobierno el acercamiento de los 600 presos terroristas a las cárceles del País Vasco. Si no lo cumplían, Miguel Ángel sería asesinado en un plazo de 48 horas.

Tanto José María Aznar, como su familia y el resto de España, no dudó en ningún momento en acceder al chantaje de los asesinos. El domingo 12 de julio de 1997, ETA asesinó con dos tiros en la cabeza a Miguel Ángel Blanco.

Hoy, veinticinco años después de un crimen que marcó para siempre los corazones y las conciencias de todos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prácticamente ha culminado ese proceso de acercamiento de presos que en 1997 no se concebía y por el que Miguel Ángel Blanco fue asesinado. El por qué es muy sencillo: seguir en La Moncloa.

Satisfacción de EH Bildu

Ahora los colectivos de presos de ETA se jactan de que «hoy en día, la mayoría de compañeros y compañeras está en cárceles de Euskal Herria». Celebran que con la llegada de Sánchez al poder el Gobierno ha dejado ya casi la mitad de los presos de la banda terrorista bajo la gestión del Gobierno Vasco, partidario de acelerar el tercer grado a los etarras para que puedan completar sus penas en semilibertad. Además, Sánchez les ha otorgado distintos beneficios y avances en su clasificación penitenciaria.

Para mayor escarnio, hace poco más de un año, coincidiendo con el primer aniversario del fallecimiento de la madre del concejal, Marlaska acercaba a la cárcel de Estremera (Madrid) procedente de Huelva al etarra Javier García Gaztelu, alías Txapote. a quien apretó el gatillo para acabar con la vida de Miguel Ángel Blanco. Este asesino también mató a Gregorio Ordóñez y a Fernando Buesa, mantuvo a Blanco 48 horas maniatado en el maletero de un coche para, dos días después cuando el Gobierno no accedió a acercar a los presos, descerrajarle dos tiros con una pistola Beretta del calibre 22.

Txapote e Irantzu Gallastegi, alías Amaia, otra de las etarras directamente implicadas en el secuestro y asesinado fueron condenados en julio de 2006 a 50 años de cárcel por ese crimen. Además, la sentencia les prohibía acercarse al lugar donde residan los familiares del fallecido. Pero, Marimar Blanco, la única familiar directa que sigue con vida, tiene que convivir en la Comunidad de Madrid con el autor material de la muerte de su hermano tras el acercamiento perpetrado por Sánchez.

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