Arrimadas se aferra a la presidencia de Ciudadanos y no dimite

Inés Arrimadas tras su ejecutiva de ciudadanos ha asumido “errores” pero no dimite.

Inés Arrimadas ha salido tras la Ejecutiva de Ciudadanos celebrada este lunes en Madrid asumiendo los «errores» cometidos por su formación pero denunciando al mismo tiempo que hay una operación para «acabar» con la formación naranja, por lo que ha decidido «dar un paso al frente» para seguir «firme» defendiendo su proyecto.

Lo ha hecho en una declaración sin preguntas junto a sus compañeros de dirección, escoltada por el líder del partido en Andalucía, Juan Marín, y por el portavoz en el Congreso, Edmundo Bal, la líder de Ciudadanos ha reconocido que no han sabido explicar suficientemente bien la «insostenible» situación que se vivía en la Región de Murcia y que les llevó a presentar una moción de censura contra el Gobierno de Fernando López Miras.

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Según ha explicado, los representantes de Cs en Murcia han relatado a la Ejecutiva situaciones «terribles» y prácticas «escandalosas» de sus socios de gobierno del PP, así como «casos espeluznante de acoso, de señalamiento, de amenazas y de ofrecimientos».

«Siempre hemos querido actuar con lealtad y siempre dentro el acuerdo de gobierno, pero llegó un momento en que no podíamos más -ha señalado, justificando la moción de censura en Murcia que ha acabado convulsionando la política española-. Somos muy buenos socios pero muy malos cómplices». Por tanto, sigue pensando que la moción de censura en Murcia estaba justificada, pero admite que Ciudadanos no supo trasladar la necesidad de su presentación. «Y tanto que hemos cometido errores», ha sentenciado.

A raíz de eso, en el partido se han asumido responsabilidades y el resultado es que dos personas de su «absoluta confianza», Carlos Cuadrado y José María Espejo-Saavedra, han acabado dando «un paso al lado».

«No sé lo que es estar en política en un momento cómodo o tranquilo, pero no hay un solo día en que me arrepienta de haberme metido en Ciudadanos».

Arrimadas sostiene que Ciudadanos es el único partido «limpio» de centro y sigue siendo necesario para evitar que los extremismos condicionen los gobiernos y para seguir tendiendo puentes a uno y otro lado del tablero político. A su juicio, en su primer año al frente del partido han apostado por la «política útil» y por «tender puentes», adoptando decisiones «difíciles» con el único objetivo e «hacer lo correcto para España», y esa seguirá siendo su receta.

Pero también cree que es «un partido incómodo» porque denuncia «la corrupción», venga de donde venga, y ha afirmado que se ha activado una «operación» para «acabar» con el que, a su juicio, es «el mejor proyecto para España».

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