Arnaldo Otegui, clave en el golpe de Estado de Puigdemont

Destacados dirigentes ‘abertzales’ estuvieron informados de todo el proceso independentista catalán y colaboraron antes, durante y tras la intentona.

En un profundo análisis llevado a cabo por Antonio Fernández para «El Confidencial», se analiza cómo la participación del mundo abertzale fue clave el intento de golpe de Estado.

Tanto Arnaldo Otegi como Pernando Barrena, estuvieron al tanto del proceso independentista catalán y siendo informados de hasta el más mínimo detalle. De todos son conocidos los intereses comunes de Bildu y ERC llegando a formar candidatura conjunta junto al BNG a las elecciones europeas. En aquellos momentos, tras petición de Víctor Terradellas (responsable de Relaciones Internacionales de Convergència Democràtica de Catalunya) trataron de ayudar al fugado Carles Puigdemon.

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Su función era aunar las posturas de las distintas formaciones separatistas catalanas, trabajando para que Puigdemont pudiera ser investido ‘president,’ pese a su huida a Waterloo. También intermediaron con la CUP a petición de Terradellas, teniendo acceso a documentos confidenciales o sensibles de la cúpula independentista. Y fueron correa de transmisión de los acontecimientos en Cataluña con la cúpula ‘abertzale’.

Intermediarios

El líder de Bildu inició su labor cooperativa y desestabilizadora del Estado allá por el 2015. Otegi se convirtió en un personaje clave en la mediación entre Convergència y la CUP. Para investir de nuevo a Mas, en septiembre de 2015, se necesitaban los votos de la CUP pero el partido anticapitalista se negaba en rotundo. Para acercar posturas, Terradellas le pidió a su amigo Otegi que presionara a la cúpula de la CUP. Como recoge El Confidencial, el propio Terradellas reflejó esa participación en una conversación que mantuvo en noviembre de 2015 con un casi desconocido Carles Puigdemont.

  • «Mensaje dado. Otegi también les ha hecho llegar el mensaje de pacto. ¿Qué está haciendo Quico?», le comunicaba Terradellas a Puigdemont. (Quico era Francesc Homs, el consejero de Presidencia y portavoz del Govern, y uno de los mayores responsables del cambio rupturista de Mas a quien convenció para abrazar el independentismo). El expresidente fugado contestó: «Gracias, no he hablado con Quico, pero no parece que haya dicho nada diferente de lo que han dicho todos, incluido el presidente. Ahora bien, se han generado interpretaciones interesadas que él tendría que desmentir».

Ayudando a Quim Torra

Otro acontecimiento que muestra los pactos ocultos de los dirigentes vascos con la nueva Convèrgencia tuvo lugar en enero de 2018, con la investidura de Puigdemont. Barrena le comunica a Terradellas su deseo de acudir a Barcelona. «El Pleno, finalmente, el martes a las 3. Procuraré ir». Y el catalán le contesta: «¿Quieres que le diga a Francesc (de Junts) que te haga una invitación para entrar?». «Agradecidísimo. Pero voy a intentar conseguirlo por medio de Esquerra. No quiero que algún cabrón le pueda montar un pollo por eso al futuro P.», se excusa Barrena. Con la P. quería decir ‘president’. 

El 31 de enero, Pernando Barrena vuelve a ser muy claro: «Hoy más que nunca, con el ‘president’ Puigdemont». Y añade: «En política, y más aún en los procesos emancipadores o revolucionarios, es costumbre arraigada asegurar que el proyecto (o el partido) está por encima de las personas (…) Y sobre eso alguna experiencia tenemos los vascos, precisamente relacionada con la figura de Juan José Ibarretxe«. 

Ese mismo año, en mayo, Terradellas volvió anecesitar su colaboración para investir a Quim Torra. Le enviaba este mensaje a Otegi. «Tenéis que ayudarme con mi candidato». «¿Qué hacemos?», le responde. Unos días más tarde, el ‘abertzale’ le avisa: «Estos [el PNV] están jugando con PDeCAT y ERC, el enemigo es Puigdemont y JxCAT. O una parte de JxCAT. En eso están. En comandita con el PP (…) y PDeCAT y ERC agradeciéndoles lo del 155 (…), estos quieren que Puigdemont se haga a un lado. Tienen miedo de que aguante y haya elecciones». 

El día 12 de ese mes, dos días antes de la investidura de Torra, el dirigente catalán le pregunta a Barrena: «¿Has hablado con David [Fernández]? ¿Nos ayudará en la investidura? ¿Hablará con Anna [Gabriel]? ¿Me echas una mano? Quim [Arrufat] nos apoya, estoy hablando con él. Hablé con Botran y me pidió que hablara con Quim. Quim me dijo que Reguant [Eulàlia Reguant] también está por hacer Gobierno y República. Me reuní con Boya [Mireia Boya] y bien, me dijo que apoyaría abstención. No tendría sentido votar en contra y que con un discurso autonomista como el de Turull [Jordi Turull] se abstuvieran. Le mando también este mensaje a Arnaldo«. A continuación, se lo remitía a este último, advirtiéndole que también se lo había enviado a Barrena. 

Barrena le responde: «Lo muevo. David y Botran lo tienen claro. David dice que votar en contra de Torra cuando se abstuvieron con Sánchez [Jordi Sánchez] sería un ridículo espantoso. No lo he visto muy preocupado. Que se abra el debate lo ve normal, porque solo hacen falta tres territoriales para poder hacerlo. ¡Eso es la CUP!». Otegi, por su parte, se limitó a un ‘ok’. Tras este intercambio de mensajes, Terradellas habla con Francesc Dalmases (diputado de Junts) y le comunica: «he hablado con Arnaldo también para que presione. Dale un abrazo a Quim [Torra] de mi parte».

La carta confidencial

Otra muestra del papel protagonista de Arnaldo Otegi en el ‘procés’ fue una conversación que mantiene con Terradellas el 29 octubre de 2017. Dos días después de la declaración de independencia en el Parlament, el catalán le informa que ha enviado una carta a Carles Puigdemont y a Marta Rovira mostrándoles los pasos que tendrían que dar en los días siguientes. Media hora después, hizo lo propio con Otegi. 

En esa carta explicaba a Puigdemont: «Ahora toca jugar y ganar la partida de las legitimidades. Demostrar nuestro sentido de Estado y control del momento político (…). Es preciso seguir por este camino y es preciso que mantengas el liderazgo y el mando. Mañana, en Palau, es necesario arriar la bandera española y blindar el edificio con un llamamiento pacífico a la población. Es preciso que nombres de nuevo al ‘major’ Trapero [había sido destituido al aplicar el Gobierno español el artículo 155 de la Constitución y tomar el control del Ejecutivo autonómico] y ordenes a los Mossos que estén y así sabremos también su nivel de lealtad (muchos te serán fieles a ti y a Trapero). La actividad normal incluye la firma de decretos y el cese de los consejeros que no vayan a la ‘conselleria’, así como el nombramiento de los sustitutos, ya como ministros. En esta línea, es preciso nombrar al fiscal general de la República de Cataluña (un nombre podría ser Santiago Vidal) y destinar 400 ‘mossos’ a su servicio. La población te es fiel y reclama directrices, sobre todo el tejido asociativo y los CDR«.

Otegui, esa misma noche, contestaba a Terradellas: «El recado está hecho». Habría informado a la cúpula ‘abertzale’ de los pasos del independentismo catalán, aunque hay quien afirma que también pasó la información al PNV. En aquellos momentos, Carles Puigdemont salía subrepticiamente de Cataluña hacia Marsella, donde cogería un avión hacia Bruselas

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