Argelia amenaza a Sánchez con cortar el suministro de gas a España

El Gobierno argelino denuncia que España autorizará «la explotación, en flujo inverso» que llevaría el gas, que Argelia nos vendió, a Marruecos.

Pedro Sánchez y su ministro de Asuntos Exteriores nos dijeron a todos los ciudadanos que la decisión del Sahara no tendría consecuencias. Se hartaron de asegurarnos que mantenían unas relaciones excelentes con el gobierno argelino. Lo cierto es que la realidad es otra. Ya Argelia decidió buscarse otro socio preferente en Europa: Italia. Fuimos, además, los únicos a los que nos subió el precio del gas, manteniéndoselo al resto de países europeos. Pero, ahora, la amenaza aún es más seria: podrían cerrarnos la llegada del gas.

Amenaza argelina

El ministro argelino de Energía ha amenazado este miércoles a España con romper el contrato de suministro de gas por utilizarlo para otro fin distinto del establecido. Según denuncia el Gobierno argelino, España tiene previsto autorizar «la explotación, en flujo inverso, del Gaseoducto Magreb Europa (GME)», lo que llevaría el gas de Argelia a España para después ir a Marruecos. Y es que la claudicación del Gobierno español frente a Mohamed VI parece ser aún más profunda de lo ya conocido. No solo hemos cambiado la posición tradicional española con respecto al Sahara, con todo el Parlamento en contra. Sino que aún hay que pagar más prebendas. Hace unos días BENIMAD informaba de cómo Marruecos iba a comenzar la extracción de petróleo junto a la Islas Canarias y ahora debemos entregar el gas que Argelia no quiere venderle. España parece pagar así el giro diplomático que dio con respecto al Sáhara Occidental y que está generando unas gravísimas malas reacciones con Argelia.

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El Gobierno español, para apaciguar al país magrebí, ha negado su intención de vender gas natural procedente de Argelia a Marruecos. Desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfica explican que sólo responden a la petición de apoyo de su socio marroquí para garantizar su seguridad energética. ¿Alguien me puede explicar cómo vas a apoyar a Marruecos energéticamente si nosotros somos importadores de energía? Efectivamente, vendiéndole el gas que Argelia nos suministró: blanco y en botella…

Comunicado contundente

Como es normal, el enfado de Argelia se hizo público a través de un comunicado de prensa del Ministerio de Energía y Minas. Según esa nota, el ministro Mohamed Arkab se enteró este miércoles por un correo electrónico de Teresa Ribera de que esta operación (la posible venta de gas de España a Marruecos) «se realizará hoy o mañana».

El comunicado argelino es claro y contundente: «Las cantidades de gas natural argelino entregadas a España, cuyo destino no sea otro que el previsto en los contratos, tendrá la consideración de incumplimiento de los compromisos contractuales. Por tanto, podría dar lugar al incumplimiento del contrato que vincula a Sonatrach con sus clientes españoles». El gigante argelino de hidrocarburos Sonatrach suministró más del 40 % del gas natural importado por España en 2021. La mayor parte nos llega a través del gasoducto submarino Medgaz, con una capacidad de 10.000 millones de metros cúbicos al año. Otra parte del gas argelino llegó hasta octubre a España a través del Gasoducto Magreb-Europa (GME) a su paso por Marruecos. Pero Argel lo cerró tras la ruptura en agosto de sus relaciones diplomáticas con Rabat, privando así a Marruecos del gas argelino que pasaba por su territorio.

La posición ha cambiado

Inicialmente, España parecía un país al que, de forma indirecta, le beneficiaba el conflicto en el este de Europa, al poder exportar el gas argelino al resto de Europa. Cuatro meses antes de que estallara la guerra en Ucrania, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, viajó a Argelia para reunirse con su homólogo en el país magrebí y con el presidente de la República, Addelmadjid Tebboune. De aquel viaje, Albares se trajo «la garantía, así como su compromiso, de satisfacer la demanda» de gas por parte de España.

Pero esto trajo un nuevo enfado de Marruecos, que ya estaba mal por la acogida en España del líder del saharaui Frente PolisarioBrahim Gali, para ser tratado médicamente. El 22 de marzo, con el cambio de posición española, el enfado se trasladó a Argelia. Pocos día antes, el día 7, Sánchez habló por teléfono con Tebboune para reforzar la alianza gasística y «fortalecer la cooperación existente entre los dos países». Menos de un mes después, Albares y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajaron a Rabat para reunirse con Mohamed VI para plasmar la «nueva relación bilateral» después del reconocimiento del Sáhara como territorio marroquí.

España en peligro energético

Tras este hecho, el país argelino anunció que subiría el precio del gas a España; no así al resto de sus socios de la Unión Europea, en un castigo evidente hacia nuestro país. A mediados de abril, con las relaciones con Argelia dinamitadas, el Ejecutivo español seguía mostrándose confiado públicamente de que como Argelia es «un socio estratégico» no iba a cortar el grifo, según expuso la ministra portavoz, Isabel Rodríguez. Este mismo lunes, Albares seguía descartando que fuera a haber problema de suministro alguno y rechazaba alimentar «polémicas estériles» con Argelia, después de que Tebboune criticara duramente a Sánchez –no así a España y al Congreso de los Diputados– por su giro histórico respecto al Sáhara. Un giro que ahora puede salirnos muy caro.

Pero qué le importa eso a Pedro Sánchez. Su objetivo es prepararse bien su futuro. Sabe que tiene muy difícil renovar la Presidencia y quiere ocupar un cargo importante en Europa. Como comentábamos ayer, para eso necesita que EEUU y los países europeos vean otra actitud en Sánchez. Además, su acercamiento a Marruecos favorece la progresión empresarial de su esposa Begoña Gómez. Ya se sabe… «ande yo caliente y ríase la gente«.

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